El Banco Mundial utiliza fotos de satélite para monitorizar la pobreza en el mundo.

Entre 1990 y 2010, el nivel de pobreza se ha reducido a la mitad, según los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG). De todas formas, la pobreza sigue siendo un fenómeno global con unos niveles inaceptablemente altos. Se estima que 896 millones de personas viven con menos de 1.90$ al día, casi el precio de una taza de té en el Reino Unido.

Esto significa que muchas personas están sufriendo por falta de nutrición, sanidad y agua potable, que lleva a unas tasas de mortalidad muy altas. UNICEF ha estimado que 22,000 niños, por debajo de 5 años, mueren cada día a causa de la pobreza. Organizaciones humanitarias como esta y el Banco Mundial están haciendo un seguimiento de la situación y ayudando activamente para aliviar los efectos globales de la pobreza.

El seguimiento de estos efectos es muy complicado, ya que tiene muchas caras, y que comprenden factores tales como los ingresos de un individuo, la vivienda, la disponibilidad de asistencia sanitaria y educación. Esta información es, con frecuencia, obtenida mediante la realización de encuestas en los hogares de todo el país, cuyos datos ayudan a identificar las áreas más susceptibles de ayuda. Sin embargo, algunas zonas son consideradas peligrosas, o se encuentran demasiado apartadas, para realizar estas encuestas y, por tanto, 29 países no han aportado ningún tipo de dato. ¿Entonces cómo podemos entender la pobreza en estas regiones? Y sin estos datos, ¿cómo podremos ayudar?

El Banco Mundial ha declarado que la utilización de fotos de satélite de alta resolución pueden ayudar a complementar los estudios ya existentes para poder entender con más profundidad el problema. El Banco ha realizado un ejercicio piloto en Sri Lanka obteniendo imágenes de diferentes regiones y obteniendo datos importantes para su estudio.

Una empresa llamada Orbital Insight ha desarrollado un logaritmo que automáticamente cuenta el número de casas, un importante indicador económico de pobreza. El estudio de las sombras de los edificios, su altura puede ser determinada, revela la riqueza social ya que cuanto más alto es el edificio más desarrollo en la zona hay. La productividad agrícola también puede ser monitorizada y así ver la disponibilidad de alimentos en la región, utilizando estos datos como indicador de renta. Por consiguiente, las fotos de satélite son una sorprendente fuente de datos que ayudan a entender los diferentes aspectos de la pobreza de una manera más rápida que si se recopilaran de manera manual.

El Banco Mundial reconoce que queda mucho por hacer pero cree que el uso de estas imágenes será de suma importancia. Esperan que al comparar los datos a lo largo del tiempo, las tendencias y los patrones que “dibuja” la pobreza podrán ser analizados y así identificar con precisión aquellas áreas que necesitan más ayuda. Esperamos que las fotos de satélite ayuden a reducir, año tras año, a invertir drásticamente esta situación.

Para más información de como se supervisa la pobreza, por favor visita la página del Banco Mundial o también puedes visitar CityLab para entender cómo las fotos de satélite están ayudando en estos proyectos.

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